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Viernes, 25 de Mayo  
 
CRONICA Aguilar 2001 ¿Dónde está el "Jorobar"? Imprimir
10 de Febrero de 2011

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¿DONDE ESTA EL "JOROBAR"? - AGUILAR 2001

 

 

Son las diez de una soleada y prometedora mañana en la villa de las galletas. Nuestros personajes de hace unas jornadas, no escarmentados con el anterior castigo infligido en Velilla, han vuelto a darse cita en la provincia palentina, esta vez en sus límites con la comunidad cántabra.

La benevolencia del clima y la proximidad de la concentración nacional en Asturias, además de los aderezos turísticos proporcionados por José Manuel y Tino para los acompañantes y los aderezos gastronómicos suministrados por el Convento de Sta. María de Mave para todos, han invitado a que la participación sea numerosa. Algunos zamoranos, incluso han aprovechado el fin de semana, haciendo noche en el Hotel Valentín.

Saludos para ellos, besos para ellas, montajes de ruedas, cambio de indumentarias y, rápidamente, a subirse al velocípedo, que la jornada promete y no hay que postergar en demasía estos ¿placeres? del deporte del pedal, que la ruta y el astro rey están impacientes por recibir y castigar a nuestros héroes.

Parte, por tanto, el pelotón compacto, a eso de las diez y cuarto de la localidad de Aguilar de Campóo, que lo despide entre vítores y gritos de ánimo, aprovechando la neutralización de la salida. Tras abandonar sus calles, a partir del Km. 0 (patrocinado por "La Cartilla") se rueda distendidamente y sin prisas, pues tiempo habrá de desatar todas las batallas que el de Villalón y el de Explotación estimen oportunas. Alcanzan la localidad de Barruelo de Santullán, en cuyas calles encuentran ya las primeras rampas que anuncian el comienzo de la primera dificultad de la jornada, y, como viene siendo habitual, toda la paz y armonía que habían reinado hasta ese momento saltan por los aires destrozadas por los dos susodichos, a los que se une, equipado para la ocasión emulando al mismísimo Francis Drake, el de San Isidro, ataviado con pañuelo en la cabeza, pantalón bombacho y albergo serias dudas acerca del parche, el garfio y el trabuco que, probablemente, portaba en los bolsillos de maillot.

Van progresando, en continua ascensión, hasta el pueblo de Brañosera, en una de cuyas rampas encuentran un nutrido grupo de aficionados que, desde el borde de la calzada, les vitorean con sus aplausos y sus "vivas". En realidad, se trata del mismo grupo que, posteriormente, estaba siendo buscado desesperadamente por el departamento de recursos humanos de Renfe para ofrecerles un contrato indefinido en la empresa como maquinistas (pero para impulsar la locomotora, no para conducirla), toda vez que la pericia y potencia que demostraron a bordo del ciclorail, han sido insuperables. Es en este trecho donde se encuentran los mayores desniveles de la jornada, lo que hace que el pelotón se disgregue aún más, y llegue al alto, patrocinado por "Fondespaña", roto en pedazos (tanto el pelotón como los corredores). Aquí existe una bifurcación a la izquierda que indica "Golobar 7", en donde tres o cuatro corredores (por llamarles algo) hacen un amago de ascensión al refugio, renunciando después del primer kilómetro.

Un suave descenso, atravesando la localidad de Barrio, y una sucesión de toboganes, conducen a nuestros protagonistas a la provincia de Santander, y tras un vertiginoso descenso por una carretera en perfectas condiciones, giran a la derecha para tomar otra, en condiciones no tan perfectas, que les lleva hasta Villacantid, alcanzándoles el avituallador jefe (cargo que recayó en la persona del suegro de José Manuel) para obsequiarles con unos deliciosos bocadillos de jamón de París y unos reparadores zumos de frutas. Se unen al opíparo ágape Tino y familia, y se despide el hermano de José Manuel, que había guiado la carrera hasta este punto.

 Una vez repuestas las energías en el avituallamiento, patrocinado por "Imposición a Plazo Magefesa", se ponen en marcha por un bache con algunos trozos de carretera, lo que obliga a los corredores a prestar la máxima atención para no dar con sus ya maltrechos huesos en el suelo. Afortunadamente salen de este tramo sin ningún percance, tanto ciclistas como bicicletas y, tras declinar la invitación a tintorro que les ofrecen unos currantes camineros, comienzan lo que debería ser la última ascensión de la jornada. Vuelve el pelotón a romperse, gracias a los de siempre, y, a pesar de las estrategias de equipo, el dúo dinámico corona en primer lugar. En teoría, ya sólo resta el relajado descenso hacia Aguilar.

Pero nada más lejos de la realidad. El pirata de San Isidro, que llevaba unos kilómetros afilando el cuchillo, sufre un ataque de energía y sin ninguna piedad con los que le acompañaban, lanza continuos demarrajes que hacen que el grupo que marchaba en cabeza acabe por romperse y toda armonía reine por su ausencia. Por si esto fuera poco, se suman a la tortura un par de rampas de garaje que acaban por minar la fortaleza de nuestros protagonistas. Ya en el límite del sufrimiento y del desgaste, alcanzan la localidad de Cordovilla de Aguilar, donde un peligroso cruce hace que se detenga la marcha de los fugados. Tras unas cuantas miradas de recelo entre ellos, optan por esperar a los rezagados, para rodar juntos hasta la meta ¿se lo pueden creer?.

Si no han llegado a creerse que la armonía haya retornado al pelotón, han acertado de lleno, puesto que en cuanto empiezan a pedalear, vuelven a tener lugar las escaramuzas a las que ya vamos estando acostumbrados (lástima - pensará alguno - de no tener un bombín de hierro para atizarles en la cabeza). Así, otra vez rodando a más de 40 Km por hora, y en fila de a uno, como si un gancho les sujetara por la barbilla, alcanzan al fin su destino: las calles de Aguilar de Campóo donde se encuentra situada la meta, patrocinada por "Punto Regalo", frente a la entrada del Hotel Valentín.

Tras la ducha de rigor en el polideportivo, se dirigen en sus vehículos (ahora motorizados) a degustar la comida que les aguarda en el incomparable marco del Convento de Santa María de Mave. Para el menú, pueden optar entre alubias con conejo o menestra para el primer plato, carne benedictina o ciervo para el segundo, pudin de queso o helado para el postre y avellana o café para el chupito. Aprovechando las circunstancias, Manolo da a conocer el nombre del hotel que albergará a estos héroes durante su estancia en el Principado: "Sueños de Medianoche" (magnífico establecimiento, rodeado de luces de neón y con camas de agua y espejos en el techo de las habitaciones).

Después de la tertulia de rigor, a eso de las cinco y media, se despiden nuestros protagonistas para dirigirse cada uno a su localidad de origen (o a la de su parienta). Agradecen a los organizadores la belleza plástica de la etapa, así como del entorno en que ha tenido lugar la comida. Quedan emplazados para dentro de catorce días, a las ocho y media de la mañana, en la plaza de la Catedral de Oviedo. Allí se verán las caras con el resto de la élite nacional del ciclismo y se enfrentarán a sus glorias en las rampas del Cordal, La Colladiella y La Gargantada (Dios se apiade de ellos).

A destacar, entre los hechos de la jornada, los siguientes: 

  • La pericia ferroviaria demostrada por Chema y Eugenio.
  • La facilísima ascensión al "Jorobar" (¿o no se subió?).
  • El hincha del Osasuna que, agitando una bandera roja del club navarro, se encontraba a lo largo de todo el recorrido.
  • Los estupendos trozos de asfalto que había entre los baches de la carretera de Villacantid a Olea.
  • La asociación de malhechores constituida por un delincuente de San Isidro disfrazado de pirata, un rufián de Villalón y un maleante de Explotación.
  • La escasez de ciervos en la zona.
  • Lo que puede llegar a cundir una cazuelita de menestra ¿verdad Pepe?.

Nos vemos es Asturies, UCKBikeros. Saludos para todos.

 

Última actualización ( 11 de Febrero de 2011 )
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